martes, 5 de febrero de 2013

EL TEATRO

    Atravesaba su alma con imperiosa necesidad. Los sentimientos que afloraban eran profundos, alegría, pasión, tristeza, emoción, ... Nunca creyeron conmoverse de aquella manera: sus ojos fijos, sobre las figuras móviles con impresionante precisión, elegantes con sus trajes brillantes, llenos de lentejuelas, y de época, y que con cada palabra que pronunciaban les hacían fluir más rápidamente su sangre por las venas. ¡Qué maravilla! El poder de las palabras llegan más allá del corazón, te atraviesan el alma sin necesidad de complemento alguno. Es el Teatro, un arte maravilloso. Pero el teatro también es vida; y también lo es la vida. La pareja que desde el palco miraba emocionada la representación, sintió la orquesta tocar en el punto más álgido de la obra y comenzó a aplaudir, al igual que el resto del público asistente. Era la primera vez que acudían al teatro, permanecieron prácticamente todo el tiempo con las manos entrelazadas, y sus cabezas muy juntas. ¡Sintiendo!. ...Pero sus ojos se llenaron de lágrimas cuando la actriz principal, en una excelsa actuación, se desplomó moribunda en los brazos de su amado, justo antes de bajarse el telón.
Rhodea Blasón

sábado, 2 de febrero de 2013

El desván

Estaba ciega. Había mirado tan fijamente la luz proyectada en el espejo que su vista, lejos de soportarlo, se desmayó. Comenzaba a recuperarse, veía manchas negras y grises en derredor, conseguía discernir algunas formas del mobiliario viejo y polvoriento de aquel desván.
Minutos después ya había llegado a distinguir los trazos de colores que se interponían indirectamente entre los rayos de luz dorada que emitía su linterna.

Recordaba perfectamente donde estaba y que no debía andar por allí: la casa abandonada de los Olmedo tenía sus leyendas propias en el pueblo. Sin embargo, allí estaba, arrastrando su cuerpo de habitación en habitación hasta llegar a aquel mugriento desván, donde apenas las herrumbrosas ventanas permitían el paso a la escasa luz de la noche.

Se había atrevido a entrar allí, pero ahora no tenía valor suficiente para volver a dirigir su mirada al enorme espejo que centraba el espacio de la estancia. Todo en él daba escalofríos: las figuras talladas en su marco, el reflejo de la habitación en su interior, la verdad que mostraba su esencia.
Ana volvió a posar su mirada lentamente donde debía cruzarla con su yo encerrado en aquel objeto, pero nuevamente no vio nada. No estaba allí, sólo conseguía ver reflejada la luz que atravesaba su alma.

NO AGUANTES MAS

    Deseó que otra persona ocupase su lugar en aquel matrimonio. Después de tantos años de vivir juntos, ahora que los hijos ya no estaban en casa, comprendía lo vacía que estaba su vida. Quería convertirse en otra mujer: en una que pudiese valerse por sí misma económica e intelectualmente. Su marido nunca estaba con ella, siempre tenía "compromisos"....Y en el fondo, la esposa así lo prefería. Se había casado demasiado joven y el hombre elegido no era lo que parecía: no le dejaba expresar sus inquietudes, no la llevaba con él a ningún sitio, pero tampoco la dejaba ir sola, no le daba suficiente dinero para la casa ni para ella, ...y, de vez en cuando, le ponía la mano encima "porque no sabes lo que tienes qué hacer". ¡Qué personaje! Tarde se daba cuenta, pero mientras se dedicó a la crianza de sus hijos, estaba ciega.

jueves, 31 de enero de 2013

En un recodo de la carretera


 El ciclista trató de auxiliarla, pero ella ya no estaba. Había pasado apenas un minuto antes pedaleando como un loco, ajustando aerodinámicamente su cuerpo y aprovechando la leve inclinación a su favor y, en un recodo de la carretera, la había visto: una mujer con aspecto de haberse extraviado, con miedo en la mirada y con ambos brazos extendidos en clara señal de estar solicitando ayuda. El ciclista reaccionó rápidamente, frenó y dio la vuelta, pero al regresar al recodo, ella ya no estaba allí. Se bajó de la bicicleta, observando a su alrededor. El suelo estaba revuelto, con huellas de pisadas recientes, aunque no parecían seguir una dirección concreta. Tras revisar el lugar durante unos segundos, decidió marcharse de allí, pensando que quizás había sufrido algún tipo de alucinación. Se giró, para recoger la bicicleta del suelo, y entonces se dio cuenta de que no podía moverse. Cuando intentaba andar, desplazarse en una y otra dirección, el aire parecía oprimirle con fuerza, impidiéndole cualquier mínimo avance. Lo intentó hacia ambos lados, dándose la vuelta, saltando, arrastrándose por el suelo... todo de forma infructuosa. Estaba atrapado en una especie de campo de fuerza invisible que le retenía contra su voluntad... A lo lejos, vio acercarse un coche. Entonces levantó los brazos, pidiendo auxilio, y deseó que otra persona ocupara su lugar.


Escrito por Igor Rodtem

LA DESPEDIDA

"Sigue tu camino, los sueños se alcanzan, persevera en tus objetivos y sé firme en lo que deseas", fueron sus últimas palabras antes de coger la pesada y anticuada maleta para girarse y subir las escaleras del tren que le llevaría muy lejos de ella. En el vagón, antes de colocar el equipaje, pegó su cara al cristal de la ventanilla, para ver nuevamente aquella cara tan bella, por la que resbalaban lágrimas de tristeza sin parar. La mujer se acercó con la mano levantada para despedirse de él. No vio la bicicleta que a gran velocidad circulaba por el andén y que la arrolló, en el mismo minuto en el que el tren comenzaba su largo recorrido. El hombre que viajaba se quedó paralizado y veía la escena a cámara lenta, cada vez más lejana desde aquella mugrienta ventanilla. El ciclista trató de auxiliarla, pero ella ya no estaba.

miércoles, 30 de enero de 2013

Siento ritmo, y con esto me basta, la mulata murmuró para si, mientras se alejaba de la cocina, dejando plantada a su madre con el repasador en la mano, un vaso a medio secar y la cara de escepticismo con que la miraba cada vez que discutían sobre su futuro. El bolso ya estaba listo desde la noche anterior, en realidad, desde hacía muchas noches, pero por una cosa o la otra, aún no había tomado la decisión. Una vida de servidumbre dedicadas a otros, o una vida hecha a su manera, contorneada desde la cadencia rítmica de sus caderas, honrando a sus ancestros. Una vida perpetuando la creencia de inferioridad o una vida rescatando la historia de melodías arcaicas, sufridas, eternas. Con el malestar en el cuerpo todavía, puso play en su equipo y se echó a la cama, el sonido salió suave pero vibrante, la mulata cerró los ojos y se le escapó una lágrima, la cantante había entonado..."sigue tu camino, los sueños se alcanzan"

martes, 29 de enero de 2013

Cada uno tiene su forma de ver el mundo, el mundo, el mundo. En una astilla de luz, una carcajada de asombro, y un salto de amor por sentirnos libres de vivir sin fines. Sin límites. Bailando tus formas en una sonrisa libre, mírame. No hay más verdad que mi oleaje de sueños y miedos y miedos y sueños en la lenta pasarela de tiempo ensamblada entre un brillo singular en tus ojos o el relieve sexual de tus caderas. ¿Quién quiere ser el dios de todo esto, quién quiere las cadenas sangrantes del insomnio? Yo sólo miro que amo no saber lo que miro, y el sol rojo potente sonríe mi vida. Siento ritmo, y con esto me basta.

Escrito por Hugo Molina.